Pliegos de cordel

PLIEGOS DE CORDEL

Los alumnos de 3º ESO de los grupos A y C han realizado en Lengua una actividad basada en los pliegos de cordel con la temática de los recuerdos de su infancia. Para ello, han elaborado sus propios pliegos en los que han plasmado de manera muy original sus mejores recuerdos.

Aquí queda una prueba de esos magníficos trabajos que se han expuesto en un panel en la puerta de la biblioteca del centro y que no han pasado desapercibidos.

¡Enhorabuena!














Caligramas de "El Camino"


Con motivo de la exposición "Miguel Delibes ilustrador. Los dibujos de El camino", nuestros alumnos de 1º de ESO, guiados por las profesoras de Plástica, realizaron diferentes caligramas sobre la novela, que también fueron expuestos junto a los originales de Delibes. Aplaudimos la creatividad de alumnos y profesoras.













Videorreseña: El príncipe y la modista

  


El príncipe y la modista, Jen Wang

Editorial Sapristi


Jara Astudillo
4º ESO B

Videorreseña: Todo este tiempo

 

Todo este tiempo, Rachael Lippincott

Editorial Nube de tinta


Julia Hernández
4º ESO B

La escuela de Atenas


La escuela de Atenas

Rafael (1510-1512)

El sol se filtra entre las ramas y el follaje de los altos y robustos árboles que bordean el campus, creando patrones irregulares de luces y sombras sobre el césped recién cortado. El aire está impregnado con el aroma del rocío de la mañana sobre las briznas de hierba y el ligero perfume que desprenden las flores que ordenan de una manera casi hipnótica los jardines.

A lo lejos, el sonido de las gotas impactando contra la fría roca de la fuente genera un ambiente fresco y sereno que se contrapone con el bullicioso movimiento universitario.

Los estudiantes deambulan a diferentes ritmos por los senderos empedrados meticulosamente, algunos enfrascados en profundas conversaciones, otros prefieren la soledad y se apartan para centrarse en sus teléfonos, de vez en cuando se ve alguno corriendo hacia sus clases.

Las voces llenan el aire con un zumbido constante de actividad, mientras se dispersan hacia los distintos destinos en el campus o simplemente se esparcen por el espacio verde para tomar un respiro.

Destellos de color cubren los caminos, ropa de cientos de tonos, mochilas y cuadernos en mano van de un lado a otro.

Los profesores, caminan con paso firme entre los alumnos, intercambiando saludos y comentarios con aquellos a quienes reconocen y en algunos momentos

Se detienen a intercambiar algunas palabras con otros docentes.

Algunos llevan libros bajo el brazo; otros, bolsas al hombro. Unos llevan ropa demasiado colorida, otros demasiado apagada; patrones y texturas por doquier, cual desfile de moda.  Su presencia infunde por una parte autoridad y por otra una sensación de indiferencia. El tiempo parece cambiar junto con la dirección de la mirada, tan rápido y lento a la misma vez, que las personas se quedan en manchas de color de un momento a otro.

A lo largo de los edificios universitarios se agazapan a las paredes pinturas abstractas, caras conocidas y cientos de letras formando frases y frases, todo lo suficientemente lleno y vacío para dejar un sitio libre a la creatividad.

Dentro de los espacios comunes, se encuentran sistemas de debates animados que viajan desde la política hasta la ciencia ficción. Los grupos que se forman comparten ideas y opiniones con un entusiasmo contagioso. Todo ello alimenta el ambiente intelectual y ocioso.

A medida que paseo por el campus, siento una mezcla de nervios, emoción y anticipación por lo que el día tiene reservado. La energía palpable que emana en cada rincón del campus me empuja a perseguir mis propios objetivos. Este lugar con una atmósfera tan vibrante hace que el movimiento se active en tu cuerpo. Este lugar se convierte en un hogar para mentes inquietas y corazones ambiciosos, donde el aprendizaje y la exploración son celebrados con fuerza.

Paula Boccadoro Vannay 
4º ESO D

Nuestros alumnos recomiendan... a Mary Shelley


Nuestra alumna de 4º de ESO Julia Hernández nos invita a conocer la vida y obra de Mary Shelley.

El camino


El pesimismo de Delibes en El Camino

 A lo largo del documental “La X de MAX”, los familiares de Miguel Delibes y él mismo coinciden en que era un hombre melancólico, inmerso en sus irracionales pensamientos sobre la muerte, el hombre, la vida... Esto quedó reflejado tanto en sus obras como en sus cuadros, firmados como MAX, en los que la 'X' es la incógnita del futuro incierto.

El camino no se queda atrás, ya que el tiempo en el que transcurre la obra es una noche en la que Daniel no concilia el sueño porque es incapaz de escapar de sus pensamientos sobre el incierto futuro que le depara la ciudad. Quizás Delibes se siente identificado con el personaje, y una gran prueba de ello es el afecto y cercanía del narrador omnisciente a Daniel.

Efectivamente, el pesimismo tiene un gran protagonismo en la obra ya que la muerte aparece durante toda la novela. Por ejemplo, la desgracia de la enfermedad de Marina, que desemboca en su muerte, o el suicidio de Josefa, fruto de su desesperación y el sinsentido de la vida al saber que su amado no la quiere. Finalmente, la muerte de Germán es el momento más inesperado y otra prueba del pesimismo de Delibes.

Marcos Hernández Ingelmo 
4º ESO B

Un final alternativo...

 ... para Crónica de una muerte anunciada

Habían pasado veintisiete años desde aquella horrible madrugada en la que Bayardo San Román la devolvió a su familia y Ángela Vicario aún guardaba el secreto. Según lo que contó a sus hermanos, Santiago Nasar fue el hombre que le arrebató la virginidad y, por lo tanto, el causante y culpable de aquella deshonra. Como hombres de la familia, fueron a acabar con la vida de aquel pobre hombre con el fin de restaurar esa honra perdida.

Sin embargo, aunque Santiago Nasar no gozaba de la mejor fama en cuanto a relaciones con mujeres, parecía que había asentado la cabeza con su larga relación con Flora Miguel (con la que ya tenía arreglado un casamiento). Además, nadie en el pueblo tenía la sospecha de que Santiago y Ángela pudieran tener algo, pues pocas veces se les había visto juntos y nunca a solas. Esto despertó las sospechas entre los habitantes de aquella pequeña población. Ángela, aun así, no cambiaba su argumento ni daba más detalles a nadie.

No tardaron en aflorar las descabelladas teorías por parte de los más cotillas, que deseaban conocer la verdad real del asunto, pues desconfiaban de las palabras de la muchacha. Algunos coincidían en que Ángela estaba intentando proteger a su verdadero amor y había mentido para que mataran, injustamente, al desdichado Santiago Nasar. Otros pensaban que, efectivamente, él era el culpable y Ángela no era más que otra de sus furtivas amantes.

Ángela Vicario sabía que se iría a la tumba con ese secreto. Conocía las consecuencias de si alguien se enterara de la verdad y no estaba dispuesta a afrontarlas. Aunque sabía que aquel amor juvenil y descontrolado no sería posible nunca más, no estaba dispuesta a destruirlo, a acabar con la vida de aquel hombre que le había hecho sentir tanto y de la forma más pura y bonita que jamás había experimentado. Ese hombre que, después de haberla hecho imaginar un futuro juntos, prometerle el mundo y que ella se entregara a él completamente (al punto de sacrificar su pureza), se había marchado con otra mujer y había abandonado a la indefensa Ángela, sin escrúpulo ninguno. Ella le odiaba por eso, detestaba que él pudiese ser feliz con otra mujer y que no le marginaran por haber tenido otra pareja anterior. Despreciaba aquella sociedad patriarcal, machista y tradicional en la que vivía y la manera en la que debía permanecer callada, sumisa y pura toda su vida para agradar a los hombres. Aborrecía que el hombre al que tanto amó le hubiera hecho tanto daño y, aun así, ella fuera incapaz de dejar de amarlo y de delatarlo. Simplemente no podía, había algo que le obligaba a mentir para proteger a aquel indecente que le había destrozado la vida. Por eso mintió a sus hermanos, a su madre, a su padre, a su marido, a aquel periodista y a todo aquel que le preguntara sobre la identidad de aquella persona.

En el fondo se sentía culpable de haber matado a un inocente que no le había hecho nada malo nunca. Pero es que ella no esperaba que sus hermanos, Pablo y Pedro Vicario, fueran capaces de ajusticiar a un hombre como Santiago Nasar. Este era un joven propietario del Divino Rostro, una hacienda que su padre le dejó en herencia. Además era, en parte, de familia árabe, por lo que contaba con la protección de las bandas árabes de la zona. El hecho de que a menudo llevase un arma consigo era una razón añadida por la que era una presa difícil.

Por todo esto, Ángela pensó que sus hermanos se echarían atrás a la hora de asesinar a aquel hombre. Sin embargo, para ellos era más importante la honra que sus propias vidas y se lanzaron, cuales kamikazes, a matar a Santiago Nasar. Lo curioso del asunto es que ni siquiera trataron de ser sigilosos, sino que fueron anunciando por todo el pueblo sus intenciones. Quizás fue por esto por lo que tanta gente no los tomó en serio, además de por su fama de buenos chicos, por la persona a la que declaraban que matarían y por la particularidad de la fecha (pues era la madrugada posterior a la boda y muchos les acusaban de ir borrachos).

En resumen, a pesar de los anuncios de los hermanos Vicario, nadie se esperaba que Santiago Nasar fuera a morir esa mañana y de una manera tan sangrienta. Sorprendió incluso a Ángela Vicario, aunque no lo mostrara por su serio y amoratado rostro fruto de la paliza de su madre a raíz de la deshonra.

Ángela lloró cada noche hasta quedarse sin lágrimas. Le abrumaba la culpa de matar a un hombre inocente, la rabia de no poder odiar, dejar de amar o delatar al hombre que la sentenció a una vida de deshonra, la vergüenza de haber manchado la imagen de su familia, el “qué dirán” de todos los pueblerinos, el remordimiento por mentir a Bayardo San Román y tratar de ocultarlo de una forma tan miserable, la confusión por los nuevos sentimientos de amor que habían aflorado por su marido desde el momento de la devolución…

Habían pasado veintisiete años y aún guardaba aquel secreto que le estaba pudriendo por dentro, aquel secreto que había acabado con la vida de un inocente para salvar la de un impresentable, aquel secreto que había hundido a su guardiana en la miseria y a todos los que la rodean. Un secreto que, tras casi tres décadas, para el pueblo era ya una simple anécdota de lo que fue una furtiva historia de amor.

Natalia Sánchez González
2º Bach. C

La fórmula preferida del profesor

 

La fórmula preferida del profesor 

de Yoko Ogawa, 

editorial Tusquets

 

La fórmula preferida del profesor es una novela enternecedora donde se muestra la importancia de las relaciones humanas. El profesor, uno de los protagonistas, es un reconocido matemático hasta un trágico accidente a partir del cual la duración de su memoria se verá gravemente afectada, llegando a recordar solo en intervalos de 80 minutos. Sin más familiares que una cuñada, un buen día aparecerá una nueva asistenta en su casa con su hijo con los que poco a poco forjará una relación de amistad y cariño que girará en torno a las matemáticas y al beisbol.

Esta novela pone de manifiesto la importancia de las personas que, sin ser familiares, llegan a nuestras vidas convirtiéndose en pilares fundamentales; personas a las que admiramos y que dejarán una huella en nosotros que no se borrará con el paso del tiempo.

Guadalupe Turrión