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Halloween 2024


 Un año más, nuestro vestíbulo se ha llenado de monstruosos seres de Halloween 👹👻💀 que en esta ocasión llegan acompañados de relatos de terror, creados por los alumnos. Os dejamos una pequeña muestra para que lo paséis... DE MIEDO.










Y no os perdáis los libros digitales que hemos hecho con los mejores relatos, escritos por los alumnos en inglés y en español:

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Pliegos de cordel

PLIEGOS DE CORDEL

Los alumnos de 3º ESO de los grupos A y C han realizado en Lengua una actividad basada en los pliegos de cordel con la temática de los recuerdos de su infancia. Para ello, han elaborado sus propios pliegos en los que han plasmado de manera muy original sus mejores recuerdos.

Aquí queda una prueba de esos magníficos trabajos que se han expuesto en un panel en la puerta de la biblioteca del centro y que no han pasado desapercibidos.

¡Enhorabuena!














Un final alternativo...

 ... para Crónica de una muerte anunciada

Habían pasado veintisiete años desde aquella horrible madrugada en la que Bayardo San Román la devolvió a su familia y Ángela Vicario aún guardaba el secreto. Según lo que contó a sus hermanos, Santiago Nasar fue el hombre que le arrebató la virginidad y, por lo tanto, el causante y culpable de aquella deshonra. Como hombres de la familia, fueron a acabar con la vida de aquel pobre hombre con el fin de restaurar esa honra perdida.

Sin embargo, aunque Santiago Nasar no gozaba de la mejor fama en cuanto a relaciones con mujeres, parecía que había asentado la cabeza con su larga relación con Flora Miguel (con la que ya tenía arreglado un casamiento). Además, nadie en el pueblo tenía la sospecha de que Santiago y Ángela pudieran tener algo, pues pocas veces se les había visto juntos y nunca a solas. Esto despertó las sospechas entre los habitantes de aquella pequeña población. Ángela, aun así, no cambiaba su argumento ni daba más detalles a nadie.

No tardaron en aflorar las descabelladas teorías por parte de los más cotillas, que deseaban conocer la verdad real del asunto, pues desconfiaban de las palabras de la muchacha. Algunos coincidían en que Ángela estaba intentando proteger a su verdadero amor y había mentido para que mataran, injustamente, al desdichado Santiago Nasar. Otros pensaban que, efectivamente, él era el culpable y Ángela no era más que otra de sus furtivas amantes.

Ángela Vicario sabía que se iría a la tumba con ese secreto. Conocía las consecuencias de si alguien se enterara de la verdad y no estaba dispuesta a afrontarlas. Aunque sabía que aquel amor juvenil y descontrolado no sería posible nunca más, no estaba dispuesta a destruirlo, a acabar con la vida de aquel hombre que le había hecho sentir tanto y de la forma más pura y bonita que jamás había experimentado. Ese hombre que, después de haberla hecho imaginar un futuro juntos, prometerle el mundo y que ella se entregara a él completamente (al punto de sacrificar su pureza), se había marchado con otra mujer y había abandonado a la indefensa Ángela, sin escrúpulo ninguno. Ella le odiaba por eso, detestaba que él pudiese ser feliz con otra mujer y que no le marginaran por haber tenido otra pareja anterior. Despreciaba aquella sociedad patriarcal, machista y tradicional en la que vivía y la manera en la que debía permanecer callada, sumisa y pura toda su vida para agradar a los hombres. Aborrecía que el hombre al que tanto amó le hubiera hecho tanto daño y, aun así, ella fuera incapaz de dejar de amarlo y de delatarlo. Simplemente no podía, había algo que le obligaba a mentir para proteger a aquel indecente que le había destrozado la vida. Por eso mintió a sus hermanos, a su madre, a su padre, a su marido, a aquel periodista y a todo aquel que le preguntara sobre la identidad de aquella persona.

En el fondo se sentía culpable de haber matado a un inocente que no le había hecho nada malo nunca. Pero es que ella no esperaba que sus hermanos, Pablo y Pedro Vicario, fueran capaces de ajusticiar a un hombre como Santiago Nasar. Este era un joven propietario del Divino Rostro, una hacienda que su padre le dejó en herencia. Además era, en parte, de familia árabe, por lo que contaba con la protección de las bandas árabes de la zona. El hecho de que a menudo llevase un arma consigo era una razón añadida por la que era una presa difícil.

Por todo esto, Ángela pensó que sus hermanos se echarían atrás a la hora de asesinar a aquel hombre. Sin embargo, para ellos era más importante la honra que sus propias vidas y se lanzaron, cuales kamikazes, a matar a Santiago Nasar. Lo curioso del asunto es que ni siquiera trataron de ser sigilosos, sino que fueron anunciando por todo el pueblo sus intenciones. Quizás fue por esto por lo que tanta gente no los tomó en serio, además de por su fama de buenos chicos, por la persona a la que declaraban que matarían y por la particularidad de la fecha (pues era la madrugada posterior a la boda y muchos les acusaban de ir borrachos).

En resumen, a pesar de los anuncios de los hermanos Vicario, nadie se esperaba que Santiago Nasar fuera a morir esa mañana y de una manera tan sangrienta. Sorprendió incluso a Ángela Vicario, aunque no lo mostrara por su serio y amoratado rostro fruto de la paliza de su madre a raíz de la deshonra.

Ángela lloró cada noche hasta quedarse sin lágrimas. Le abrumaba la culpa de matar a un hombre inocente, la rabia de no poder odiar, dejar de amar o delatar al hombre que la sentenció a una vida de deshonra, la vergüenza de haber manchado la imagen de su familia, el “qué dirán” de todos los pueblerinos, el remordimiento por mentir a Bayardo San Román y tratar de ocultarlo de una forma tan miserable, la confusión por los nuevos sentimientos de amor que habían aflorado por su marido desde el momento de la devolución…

Habían pasado veintisiete años y aún guardaba aquel secreto que le estaba pudriendo por dentro, aquel secreto que había acabado con la vida de un inocente para salvar la de un impresentable, aquel secreto que había hundido a su guardiana en la miseria y a todos los que la rodean. Un secreto que, tras casi tres décadas, para el pueblo era ya una simple anécdota de lo que fue una furtiva historia de amor.

Natalia Sánchez González
2º Bach. C

Un final alternativo...


… para la nivola Niebla

(Diálogo imaginario 

entre Mauricio y Eugenia) 

Eugenia y Mauricio tomaron rumbo hacia el sur de España; él esperaba encontrar algún trabajo que le asegurara algo de dinero, probablemente en algún puerto o fábrica, con tal de callar la boca de su compañera que continuamente le recordaba su estado laboral, o más bien la ausencia de este, mientras el antiguo coche se movía lentamente por las calurosas carreteras.

-Porque yo, Mauricio, yo he tenido que jugar muy, muy sucio para que estemos donde estamos, ¿entiendes?, que he sido yo, y no tú, la que ha tenido que aguantar todas las interminables clases de piano a niños sin interés. Además, el único trabajo que pudiste tener te lo di yo también, engañando al pobre Augusto, así que ahora no me vengas con milongas y búscate una ocupación.-decía Eugenia visiblemente enfadada.

-Si yo lo busco, otra cosa es que lo encuentre.

El pobre Mauricio, sin estudios ni objetivos, no sabía diferenciar entre una sardina y una merluza, ¿cómo iba a encontrar nada en un puerto? Él esperaba que, de alguna forma, y al ser Andalucía una tierra tan musical, Eugenia pudiera encontrar un buen trabajo allí, al menos ella entendía de música.

-Yo buscaré lo que pueda.

-Lo que puedas no, lo que necesites, lo que necesitemos. Porque te recuerdo que esto es culpa tuya, por no poder encontrar trabajo allí. Solo se te ocurre a ti traernos al fin del mundo. ¿Tú sabes acaso el calor que hace en el sur? Más te vale que el hostal ese que dices que conoces sea al menos fresco, porque si no te juro, Mauricio, te lo juro por lo más sagrado, que yo me vuelvo y me caso con Augusto.

Como un perro, Mauricio agachaba las orejas y se mordía las uñas. Eugenia, pobre Eugenia, le costaba tanto ser feliz. Toda su vida parecía estar llena de desgracias. No de desgracias, de inconformidades, eso eran -pensaba ella- nunca estaba conforme. Buscaba en todos los libros que hablaban de la felicidad, Platón, Aristóteles, los más grandes, vamos. Llegó incluso a mirar en la propia Biblia a ver si encontraba algo, cuando, en realidad, aquello que llamaban Dios quedaba algo lejos de la joven. Esto la diferenciaba tanto de Augusto -concluyó-; él sí que parecía feliz o, al menos, terriblemente ocupado como para no pensar en la vida. Claro que ella, con sus insufribles clases de piano, las malditas clases, no había quien se despegara de la realidad, horribles, aburridas clases…

-Yo no pienso volver a dar una clase de piano, ¡que te quede claro eso!

-Pero ¿cómo piensas vivir tú?

-Pues de ti, como muchas otras mujeres acomodadas.

-¡Acomodadas dice! Tú y yo ahora somos pobres, tenemos que esforzarnos los dos porque si no no salimos adelante ni el uno ni el otro.

-Debería haberme casado con el otro -esto lo dijo susurrando.

-Ya lo que me faltaba, Eugenia, lo que me faltaba.

Mauricio no tendría ni trabajos ni objetivos, pero era un hombre de costumbres y que la que debería convertirse en su mujer estuviera hablando de casarse con otro le picaba y mucho. A fin de cuentas, ella era la que había decidido irse con él ¡solo faltaba! -pensó- que además de haber perdido la gran reputación que tenía, ahora su mujer le estuviera poniendo celoso. Eso no podía ser. Ya está uno cansado de siempre las mismas chorradas, ya está bien de repetirle lo poco que valía. Pues sí, él era un hombre de costumbres; humilde, sencillo, apañao… Pero desde luego que no era ni caradura ni vago, eso el Augusto, que, tras esa carita de intelectual, no era más que un ricachón aburrido.

-¿Quieres acelerar un poco que a este paso llegamos a Andalucía el martes?

-Mujer, cálmate, que todavía queda mucho viaje y no quiero más tonterías.

-Madre mía, Mauricio, madre mía.

Y así fue el viaje en su mayoría. Resultó que, el sur al que se refería Mauricio era algo más lejano a la tierra andaluza, pero al no saber este mucho de geografía, le contó una milonga a Eugenia para que no se molestase. Finalmente, llegaron, no a Andalucía ni tampoco aquel sábado, sino a la isla canaria de Fuerteventura. Llegaron tal y como había previsto Eugenia un martes y allí se quedaron hasta que decidí que era su momento de morir.

Alba Calvo Cuadrado

2º Bach. A

Halloween 2023


Un año más, nuestro centro se viste de Halloween con historias de terror, cómics y un bestiario que han creado los alumnos, guiados por el departamento de Inglés. Os dejamos una muestra de lo que podéis ver en el vestíbulo del instituto. ¡Es DE MIEDO!